Es la final que menos sorprendió al hincha del fútbol. Y es que el bajísimo nivel de equipos en los playoffs no hacía pensar otra cosa que en la final Colo Colo y Universidad Católica. No se trata de menospreciar a Universidad de Concepción, La Serena o Santiago Morning, pero el escaso nivel mostrado por ellos no otorgó mayor dificultad a un mediocre Colo Colo y a una vistosa UC que, con poco, ha logrado mucho.
Así es el torneo, y merecidamente albos y cruzados se toparán en la final. Nadie se podría quejar. Tan predecible ha sido que ni los medios deportivos le han dado cobertura que amerita, aunque la culpa –en parte- la tuvo el sorteo del Mundial 2010.
La final de hoy será disputada. No por la gran calidad de los rivales, sino por la historia de ambos clubes. Se podría hablar de ventajas futbolísticas por parte de los de la franja, pero Colo Colo tiene historia, mística y sus jugadores saben de finales. Además, para los populares ganar será la única forma para insertarse en un torneo internacional en el año próximo. Perderla sería un fracaso en términos deportivos y económicos.
Ojalá que por fin aparezca el fútbol que no se ha visto a lo largo de estos playoffs, uno de los más malos que se han visto en los últimos torneos. Ojalá que sea la guinda de una torta, una torta que no ha tenido sabor ni condimentos necesarios para disfrutarla.
